Bla, bla, bla: la bso del aburrimiento

Me acuerdo de las primeras infografías que hice y el trabajo de síntesis y estructura de la información que hay detrás de un diseño profesional para reducir al mínimo los contenidos y hacerlos muy visuales y directos para que puedan entenderse fácil y rápidamente. Es un reto, el saber escoger tanto las palabras como la manera de representar visualmente y con acierto los mensajes y las ideas.

Encontrando la forma adecuada, se puede hacer una infografía casi sobre cualquier cosa y conseguir así una forma diferente de llegar al público. La sociedad actual está sobresaturada de mensajes, nos bombardean por todas partes y es un ruido constante que cuando no nos aporta nada realmente resuena de fondo un bla, bla, bla en nuestros oídos. Habla trucho que no te escucho, nos entra por un oído y nos sale por el otro. El punto fuerte del storytelling visual y todas las posibilidades que ofrece es que logra despertar el interés real de las personas a las que se dirige con un contenido emocional, empático y atractivo que de verdad aporta valor.

Es posible pensar en las personas cuando ideamos un diseño y no sólo en lo que nosotros queremos contar sino también en cómo lo contamos, qué formato le damos, de qué forma hacemos llegar el mensaje. Las historias tienen una carga emocional que implica a las personas y entre tanta cantidad de información, se hace necesario encontrar nuevas maneras de conectar y comunicar.

Bla, bla, bla es por tanto cualquier mensaje que no llegue, que produzca aburrimiento y no trasmita nada interesante. Es ese hilo musical que todos conocemos que es como un moscardón monótono zumbando al oído. Dar forma visual a un guión bien hecho podría parecerse a musicalizar una buena letra para conseguir que un contenido de diez entre por un oído, se quede dentro y salga por la boca para decirle al de al lado la pasada de canción que acaba de escuchar.

Por ejemplo, justo después de escribir este post me puse esta canción que escuché con los ojos cerrados. Tanto la letra como la música removieron en mí muchas emociones y es evidente que no puede compararse una experiencia así a por ejemplo leer un ensayo sobre el tema que sea. El ensayo me aportará información que me interesa pero la manera de trasmitirla es decisiva si se busca lograr un vínculo más fuerte y emocional. No es lo mismo ver en la calle a una persona sin hogar con un cartel que pone “Ayúdame por favor, soy ciego” que si ese mismo cartel tiene un mensaje que dice “Es primavera y no puedo verla”.

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