¿Una infografía siempre debe tener poco texto?

Hablar de infografía es hablar de comunicación visual pero, ¿qué peso tiene el texto en este tipo de mensajes? es decir, ¿se trata de resumir siempre la cantidad de información escrita? Está claro que lo último que se pretende con una infografía es no despertar el interés del público al que se dirige y por eso es básico definir desde el principio quién es ese grupo de personas y tener muy claro, también desde el principio, cuál es el objetivo que hay que cumplir. Por eso, antes de analizar, investigar y empezar con el proceso de diseño de la infografía debe tenerse en el punto de mira, como digo, el público y el objetivo, y a partir de ahí, ya sí, empezar a desarrollar la pieza.

Teniendo esto claro, una ya puede imaginarse que no existe una norma absoluta en cuanto al tema que tratamos y que la cantidad de texto variará en función de esos parámetros. El ejercicio de comunicación en diseño gráfico consiste primeramente en dar solución a un problema específico; no es lo mismo una infografía editorial para redes sociales que una infografía de marca para la home o página de inicio de una web corporativa. Por eso, es posible que en algunos casos sea necesario mostrar bastante contenido escrito, por ejemplo, en una infografía explicativa sobre la arquitectura modernista de la Sagrada Familia de Gaudí (que dicho sea de paso, me fascina totalmente), y para ello se recurra a fotografías o ilustraciones en tamaño grande, muy realistas y detalladas, con los textos muy bien estructurados y divididos en párrafos cortos dispuestos alrededor de las imágenes. De esta forma, se está informando eficazmente sin perder de vista la dimensión estética y visual de todo el conjunto.

Entonces, digamos que para hacer diana con el diseño de una infografía no se puede generalizar ni pretender que haya una regla inamovible en cuanto a la cantidad de texto, sino que debe encontrarse el equilibrio y mostrar la cantidad justa de información, de la manera más acertada, para no aburrir y llamar la atención con un mensaje que sea apropiado. Y es la belleza resultante de esta perfecta armonía entre forma y función lo que a algunas personas nos encanta lograr en nuestro trabajo y apreciar en el trabajo de los demás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *